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Una
ciudad, un río y dos manantiales bajo el topónimo
de Alhama, palabra árabe que significa aguas calientes
y que delata con su presencia los lugares donde fluyen las
aguas termales.
Bellamente emplazada sobre los tajos del río, Alhama
es de clara influencia árabe. Sus orígenes se
mezclan con los primeros aprovechamientos de sus manantiales,
y su situación estratégica hizo que su caída
fuera decisiva para la conquista del reino de Granada, la
cual significó el comienzo de una época floreciente,
gracias al mecenazgo ejercido por los Reyes Católicos.
A una prudente distancia del núcleo urbano, junto
al río -también llamado Merchán-, se
extiende la enorme alameda que arropa los dos balnearios.
Los restos prehistóricos hallados en las cercanías
(cueva de la Mujer) demuestran la antigüedad de los asentamientos
humanos.
Los romanos muy aficionados a las Termas o Caldas, explotaron
y acondicionaron sus instalaciones, y así la basamenta
de la alberca en la que aún hoy se recoge el agua,
es de construcción romana, posiblemente del siglo I,
del tiempo de César Augusto. Posteriormente, los árabes
consolidaron la población cerca del manantial y edificaron
sus baños. Crearon junto al manantial un lugar de descanso
y cura. La alberca almohade del siglo XII que se conserva
en el balneario es buena muestra de ello. Sus hermosos arcos
califales descansan sobre cimentación romana y están
cubiertos por un techo abovedado, traspasado por lucernas
que dejan penetrar la luz natural dando distintas tonalidades
al agua dependiendo del momento del día en que se observa.
Debajo, brota tibio el manantial más antiguo de Alhama
de Granada.
El
nuevo, que brota a pocos metros, se descubrió siglos
después, en 1884, tras un terrible terremoto cuyo epicentro
pudo localizarse cerca de la zona.
Nada más cruzar el río y antes de adentrarse
en la alameda, se encuentra el edificio del balneario primitivo,
una construcción del 1800. Hasta la Desamortización
albergó un convento, y luego pasó a ser explotado
como balneario, gozando de los años dorados en el siglo
XIX, durante los que se convirtió en uno de los balnearios
más importantes de Andalucía. El Romanticismo
revivió los balnearios y entre otros románticos,
consta que estuvo en Alhama, Teófilo Gautier.
Enfrente, y separado por cerca de un kilómetro de
parques y jardines, se encuentra el balneario nuevo. Con la
modernización de sus instalaciones hoy el Balneario
de Alhama de Granada es un sitio ideal, muy agradable por
su clima para un tratamiento de enfermos reumáticos
y como lugar de descanso.
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